Aún recuerdo el último roce de su piel, de esos escasos centímetros que separaban su boca de la mía, que su sonrisa superaba todos los límites de lo nunca visto e imaginado.
Era una tarde en la que el aire soplaba con fuerza, sin embargo, sabía que la persona con la que me iba a encontrar, haría que el frío que tenía se me fuera. Yo iba pensando en lo que.. ¿iba a pasar? ¿iba a pasar algo? mientras tenia en mis oídos una de mis canciones preferidas, con la que tenia recuerdos inolvidables, tu jardín con enanitos, cuando sonó el pitido de mi móvil, que indicaba que la batería estaba a punto de acabarse. Y a lo lejos vi una pequeña sobra azul, maldecí no haberme llevado las gafas. ¡Y llegó! mi corazón latía el doble que hace unos minutos y sonreí estúpidamente, no lo di mucho a notar. A él le brillaban los ojos y sonreía tímidamente. Charlamos, reímos y nos dimos cuenta de lo tontos que habíamos sido al a ver estado tanto tiempo sin hablarnos, y de repente algo se acciono, volvimos a compartir la misma mirada, la misma sonrisa y ocurrió volvimos a ser uno, volvimos un mismo punto, su boca a tan sólo un milímetro de la mía, sus manos en mi cintura y las mías en su cuello.
Pero ¿Sabeís que es lo mas difícil de esto? Que quizás iba ser el último beso.
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